Cuando desperté estaba amaneciendo, desde la ventana que daba a la playa se podía ver como el sol comenzaba a insinuarse sobre el horizonte; puse a calentar el agua para preparar el café y salí a darme un baño en el mar. Camine hasta el muelle y desde allí me zambullí, el contacto con el agua me hizo estremecer, estaba fría, demasiado fría, pensé que el corazón me iba a explotar de tan rápido que latía; me quede quieto hasta que el pulso y la respiración se normalizaron; comencé a nadar para estirar los musculos, y quitarme la pereza de encima.
Cuando regrese a la casa el agua ya estaba hirviendo y me prepare un buen café; sobre la mesa aun permanecían los restos de la cena y sobre la pileta de la cocina todavía estaban los platos de varios días sin lavar. De entre la vajilla sucia tome una taza, la enjuague un poco y salí a beber el café afuera; me senté en los escalones, pensando en lo que iba a hacer ese día.
Hacia un tiempo que venia escuchando rumores de los pescadores de la zona que cerca de ahí había un barco hundido del siglo pasado, un galeón portugués cargado de oro; pero las referencias que hacían al lugar siempre eran diferentes de acuerdo a quien contara la historia. Por lo tanto ya hacia mas de un mes que venia buceando en diferentes lugares con el fin de encontrarlo y nada, ese día tenia pensado alejarme un poco mas, iba a ir hasta los arrecifes que estaban a mas de 10 millas de la Isla Grande; era una zona peligrosa tanto para el barco, como para bucear en sus profundidades, pero por eso mismo lo hacia el lugar posible para un naufragio.
Me levante y entre a la casa a buscar el equipo, por la puerta entreabierta del dormitorio pude ver el cuerpo desnudo de ella durmiendo todavía, era una verdadera tentación, pero sabia que si entraba en esa cama, me costaría mucho salir de ella después y se me haría muy tarde para ir a buscar el barco hundido, además sabia que ella no quería que vaya a bucear a los arrecifes porque sabia que era muy peligroso, otros que lo habían intentado nunca habían vuelto, por eso decidí buscar el equipo y salir de la casa sin decirle nada, solo le deje una nota sobre la mesa diciéndole a donde iba y que debería hacer si no volvía.
Cargue todo el equipo y algunas provisiones en el barco, llevaba cerveza, cachaza y agua como para una semana, la comida no me preocupaba porque siempre aparece algún pez como para comer.
Cuando puse en marcha el motor del barco, el viejo casco de madera se estremeció todo, pensaba si ese viejo casco aguantaría en los arrecifes, pero ya había tomado la decisión así que puse proa a la Isla y comencé mi viaje, tardaría mas o menos unas tres o cuatro horas en llegar, o sea que cerca del mediodía estaría en el lugar, una muy buena hora para bucear, el sol esta en su posición mas alta y se puede ver a mayor profundidad sin necesidad de luz artificial, encendí un cigarrillo y miraba el horizonte absorto en mis pensamientos, cada tanto me cruzaba con el barco de algún pescador amigo y nos saludábamos, en esa zona había que maniobrar con mucha delicadeza ya que estaban las redes de los pescadores y si con la hélice rompía alguna de ellas sabia el daño que para el significaba, meses de trabajo perdidos, era muy dura la vida de los pescadores en esta región, y no era mi intención hacerla mas dura si por causa de una distracción rompía sus redes.
Ya había pasado la Isla Grande, y frente a mi a poca distancia tenia los arrecifes, podía ver como el mar rompía con furia contra ellos, parecía que quería arrancarlos por la fuerza con que las olas se estrellaban contra ellos, fui bajando la velocidad de a poco para acercarme a una distancia que me permitiera anclar el barco en un lugar seguro y que este no se estrellara contra los arrecifes, pues si eso sucedía estaría totalmente perdido, ya que nadie se atrevía a venir hasta aquí, no tenia seguridad que alguien me rescatase si algo pasaba.
Tire el ancla y cuando el barco estuvo bien anclado a favor de la corriente, apague el motor; me senté sobre un costado del barco a fumar un cigarrillo y tomar una cachaza antes de prepararme para bajar, saboreaba la cachaza y el cigarrillo como si fueran los últimos, porque no sabia si lo serian. Revise el equipo por ultima vez, ya que iba a descender solo quería estar seguro que todo funcionaba bien, me fui colocando el equipo, ya se había pasado el temor de la primera hora, y esta le seguía una excitación mayor al temor que podía sentir.
Me zambullí por la popa del barco y fui descendiendo suavemente en diagonal al arrecife, aproveche a revisar el ancla, y sujeto a la cuerda del ancla fui descendiendo, todo lo que tenia alrededor era hermoso, los corales por efecto de la luz tenían unos colores como el de cien arco iris juntos, había alrededor de ellos cardúmenes de peces pequeños que daban vueltas en circulo, estaba a unos veinte metros de profundidad y la visión era bastante buena todavía, comencé a nadar por la pared lateral del arrecife para rodearlo, si el buque estaba cargado de oro, eso significaba que el naufragio había sucedido cuando salía del puerto hacia Portugal, por lo tanto debería estar a la vuelta del arrecife, así que despacio fui dando la vuelta, decidí descender unos cinco metros mas para poder ir viendo el fondo que estaba muy oscuro y no daba para percibir nada; avance un poco y mire los relojes, tenia aire para unos veinte minutos mas y el regreso, así que seguí avanzando pero un poco mas rápido para ver si veía algo. Cuando volví a mirar el indicador de aire, estaba en la zona roja, eso significaba que tenia que salir de allí inmediatamente, y aun no había visto señales de nada que se pareciese a un
barco, deje una boya de marcación, para saber desde donde tenia que recomenzar la búsqueda la próxima vez y volví al barco.
Puse a recargar los tanques y mientras esperaba, me senté a tomar una cachaza; estaba agitado por el esfuerzo y ya entraba en mí la idea de que era solo una invención de los pescadores, en esas noches de cachaza e historias.
El mar no había calmado nada, seguía batiendo con fuerza y el viejo casco del barco pedía que saliéramos de esa zona, las maderas crujían a cada embate de las olas, y el cielo se cubría de nubes, todo indicaba que se avecinaba mal tiempo, era el momento oportuno para pegar la vuelta, pero no me quería ir de ahí sin por lo menos haber dado la vuelta al arrecife por debajo del agua, pero si el tiempo seguía así, seria muy difícil hacerlo.
Decidí quedarme y bucear con dos equipos, uno lo llevaría puesto normalmente, y el otro lo llevaría en la mano, así cuando se acabase el aire en uno, usaría el otro, lo que me daría el doble de autonomía; la cosa se complicaba un poco porque debería llevar la linterna y el arpón si es que quería comer algo esta noche. Así fue que cuando estuvieron cargados los tanques comencé a colocarme el equipo para descender nuevamente, sujete firmemente la linterna al arpón , tome el otro equipo y me zambullí nuevamente; fui nadando por la superficie hasta donde estaba la boya de marcación, y ahí comencé a descender, a los pocos metros ya la visibilidad era muy escasa, encendí la linterna, sabia que con eso los peces vendrían a la luz, y seria mas fácil poder atrapar uno, estaba entre los corales cuando apareció un mero de buen tamaño, apreté el gatillo del arpón; ya tenia la cena asegurada.
Seguí rodeando el arrecife e iluminando hacia abajo y a los costados, hasta que en un momento a lo lejos me pareció ver un pez enorme, de casi dos metros de largo, lo primero que pensé fue en un tiburón, maldije todo lo que pude, en las condiciones que me encontraba, con las ambas manos ocupadas, no tendría muchas posibilidades de recargar el arpón rápidamente si erraba el disparo; además por el tamaño iba a ser difícil que muriera de un solo tiro aun pegándoselo bien, cosa que dudaba en mis actuales circunstancias. Volvió a pasar nuevamente, esta vez un poco mas lejos, apenas podía ver un bulto oscuro que se movía, y por la distancia ni siquiera pensé en dispararle, avance un poco más esperando que se fuera, pero no lo hizo. De repente vi que se acercaba a mi por el costado, gire el cuerpo y apreté el gatillo, la lanza de acero del arpón salió en dirección a él y en el momento del impacto se puso de lado y solo pude rozarlo; giro violentamente y se alejo, el corazón se me salía del pecho de la agitación, comencé a recoger la lanza del arpón para prepáralo en caso de que volviese, solo que esta vez iba a esperar que estuviera un poco mas cerca para no errar el tiro, por que si lo erraba se llevaría una parte mía, y esa idea no me gustaba.
Lo vi venir de frente hacia mi, se acercaba muy rápido, pero lo extraño era que no nada en forma ondulante hacia los costados como lo hacen habitualmente, sino que lo hacia en forma ondulante de arriba hacia abajo, iba a ser muy difícil acertarle de esa manera, así que espere a que se acerque un poco mas, lo hacia a gran velocidad, apunte la luz hacia el para no errar esta vez, cuando lo tenia a unos seis metros ya podía distinguirlo bien, no podía creer lo que estaba viendo.
Me paralice por completo, tenia la cabellera negra, y los pechos redondos, bien formados, con unos pezones duros de aureolas rosadas, sus ojos eran de color almendra y grandes, el resto del cuerpo era de un pez, no atine a nada, estaba tan conmocionado por la visión que no pude apretar el gatillo del arpón; de su brazo izquierdo corría un hilo de sangre y en sus ojos había furia, parecían preguntarse ¿porque la había herido?.
Cuando estuvo bien cerca mío, solo atine a mover los brazos en un gesto de incomprensión de lo que estaba pasando. Me mostró su brazo herido, por su piel blanca el hilo rojo de sangre se destacaba, me acerque despacio a ella para tocarla donde estaba herida, pero se alejo rápidamente.
Desde lejos La Sirena, estaba observando lo que yo hacia, así que desate la linterna del arpón y lo solté para que no se asustara, con la linterna busque nuevamente su figura y la encontré sentada sobre unos corales cerebro de enorme tamaño, me fui acercando despacio para que no huyese, cuando estaba cerca de ella empecé a sentir la falta de aire en el tanque, con toda la agitación que había pasado me había olvidado de chequear los relojes, ella noto la desesperación en mi rostro y suavemente me tomo de una mano, mientras con la otra quitaba el respirador de mi boca, mi impulso fue arrebatarle de las manos el regulador, ya que sin el estaba perdido, moriría ahogado irremediablemente; forcejeaba con ella por la válvula, cuando de a poco me fui dando cuenta que no me estaba haciendo falta, podía respirar. Ella debe haber notado mi asombro porque con una sonrisa picara, me tomo de la mano y nadamos juntos rodeando el arrecife; yo no podía salir de mi asombro, el contacto con sus manos era muy suave. Delante nuestro a lo lejos pude distinguir un bulto grande y algunas luces, no podía ver bien de que se trataba, pero cuando estuvimos mas cerca pude ver que era el galeón hundido, estaba intacto, apoyado sobre uno de sus costados, con algunas luces de su interior encendidas, nadamos hasta la cubierta principal, y por la puerta que se encontraba en el frente bajamos al interior.
La sala era pequeña, con muebles de madera, la iluminación provenía de unas lámparas de queroseno que estaban adosadas a la pared; cuando entramos ella hizo señas para que me siente en el sofá que estaba sobre un costado de la sala, me sentía incomodo con mi traje de buceo, así que me saque el chaleco primero y los pantalones después.
Quedamos los dos desnudos uno frente al otro, ella se fue acercando despacio hacia mi, con sus brazos me rodeo el cuello y apoyo sus labios en los míos, eran unos labios cálidos y húmedos, pude sentir el roce de sus pezones duros contra mi pecho, su piel era suave, su cuerpo se estremecía con mis caricias; podía sentir como se estaba excitando, sus manos acariciaban todo mi cuerpo y su boca no dejaba de besarme, lentamente fui reclinando mi cuerpo sobre el sofá dejando que el cuerpo de ella quede sobre el mío. Así en esa posición ella fue descendiendo con sus labios por mi cuerpo, besaba cada parte de mi cuerpo, llego hasta mi pene y comenzó a besarlo suavemente, lo ponía dentro de su boca y con la lengua daba vueltas alrededor de él, sentía que iba a gozar en su boca, cerré los ojos puse mis manos detrás de la nuca y en esa posición relajada, gocé en su boca; ella se trago todo el semen saboreándolo, subió lentamente hacia mi, y se puso debajo mío, comencé a besarle los pechos, daba vueltas alrededor de sus pezones con la lengua, y cada tanto se los mordisqueaba suavemente, cuando hacia esto su cuerpo se contorsionaba todo. Fui penetrándola lentamente, la estrechez de su vagina hacia que fuese difícil la penetración, ella comenzó a moverse en forma ondulante, como si estuviera nadando, yo sentía que iba a gozar nuevamente, y ella estaba por hacerlo también, gozamos los dos juntos en un gozo demorado; pasamos así una buena parte de la noche, hasta que totalmente agotados nos dormimos abrazados uno al otro.
Cuando me desperté por la mañana, desde la ventana que daba a la playa se podía ver como el sol comenzaba a insinuarse sobre el horizonte; puse a calentar el agua para preparar el café. Por la puerta entreabierta del dormitorio pude ver el cuerpo desnudo de ella durmiendo todavía y salí a darme un baño en el mar.
Cuando regrese a la casa el agua ya estaba hirviendo y me prepare un buen café; sobre la mesa aun permanecían los restos de la cena y sobre la pileta de la cocina todavía estaban los platos de varios días sin lavar. De entre la vajilla sucia tome una taza, la enjuague un poco y salí a beber el café afuera; me senté en los escalones, pensando en lo que iba a hacer ese día.
Hacia un tiempo que venia escuchando rumores de los pescadores de la zona que cerca de ahí había un barco hundido del siglo pasado, un galeón portugués cargado de oro; pero las referencias que hacían al lugar siempre eran diferentes de acuerdo a quien contara la historia. Por lo tanto ya hacia mas de un mes que venia buceando en diferentes lugares con el fin de encontrarlo y nada, ese día tenia pensado alejarme un poco mas, iba a ir hasta los arrecifes que estaban a mas de 10 millas de la Isla Grande; era una zona peligrosa tanto para el barco, como para bucear en sus profundidades, pero por eso mismo lo hacia el lugar posible para un naufragio.
Me levante y entre a la casa a buscar el equipo, por la puerta entreabierta del dormitorio pude ver el cuerpo desnudo de ella durmiendo todavía, era una verdadera tentación, pero sabia que si entraba en esa cama, me costaría mucho salir de ella después y se me haría muy tarde para ir a buscar el barco hundido, además sabia que ella no quería que vaya a bucear a los arrecifes porque sabia que era muy peligroso, otros que lo habían intentado nunca habían vuelto, por eso decidí buscar el equipo y salir de la casa sin decirle nada, solo le deje una nota sobre la mesa diciéndole a donde iba y que debería hacer si no volvía.
Cargue todo el equipo y algunas provisiones en el barco, llevaba cerveza, cachaza y agua como para una semana, la comida no me preocupaba porque siempre aparece algún pez como para comer.
Cuando puse en marcha el motor del barco, el viejo casco de madera se estremeció todo, pensaba si ese viejo casco aguantaría en los arrecifes, pero ya había tomado la decisión así que puse proa a la Isla y comencé mi viaje, tardaría mas o menos unas tres o cuatro horas en llegar, o sea que cerca del mediodía estaría en el lugar, una muy buena hora para bucear, el sol esta en su posición mas alta y se puede ver a mayor profundidad sin necesidad de luz artificial, encendí un cigarrillo y miraba el horizonte absorto en mis pensamientos, cada tanto me cruzaba con el barco de algún pescador amigo y nos saludábamos, en esa zona había que maniobrar con mucha delicadeza ya que estaban las redes de los pescadores y si con la hélice rompía alguna de ellas sabia el daño que para el significaba, meses de trabajo perdidos, era muy dura la vida de los pescadores en esta región, y no era mi intención hacerla mas dura si por causa de una distracción rompía sus redes.
Ya había pasado la Isla Grande, y frente a mi a poca distancia tenia los arrecifes, podía ver como el mar rompía con furia contra ellos, parecía que quería arrancarlos por la fuerza con que las olas se estrellaban contra ellos, fui bajando la velocidad de a poco para acercarme a una distancia que me permitiera anclar el barco en un lugar seguro y que este no se estrellara contra los arrecifes, pues si eso sucedía estaría totalmente perdido, ya que nadie se atrevía a venir hasta aquí, no tenia seguridad que alguien me rescatase si algo pasaba.
Tire el ancla y cuando el barco estuvo bien anclado a favor de la corriente, apague el motor; me senté sobre un costado del barco a fumar un cigarrillo y tomar una cachaza antes de prepararme para bajar, saboreaba la cachaza y el cigarrillo como si fueran los últimos, porque no sabia si lo serian. Revise el equipo por ultima vez, ya que iba a descender solo quería estar seguro que todo funcionaba bien, me fui colocando el equipo, ya se había pasado el temor de la primera hora, y esta le seguía una excitación mayor al temor que podía sentir.
Me zambullí por la popa del barco y fui descendiendo suavemente en diagonal al arrecife, aproveche a revisar el ancla, y sujeto a la cuerda del ancla fui descendiendo, todo lo que tenia alrededor era hermoso, los corales por efecto de la luz tenían unos colores como el de cien arco iris juntos, había alrededor de ellos cardúmenes de peces pequeños que daban vueltas en circulo, estaba a unos veinte metros de profundidad y la visión era bastante buena todavía, comencé a nadar por la pared lateral del arrecife para rodearlo, si el buque estaba cargado de oro, eso significaba que el naufragio había sucedido cuando salía del puerto hacia Portugal, por lo tanto debería estar a la vuelta del arrecife, así que despacio fui dando la vuelta, decidí descender unos cinco metros mas para poder ir viendo el fondo que estaba muy oscuro y no daba para percibir nada; avance un poco y mire los relojes, tenia aire para unos veinte minutos mas y el regreso, así que seguí avanzando pero un poco mas rápido para ver si veía algo. Cuando volví a mirar el indicador de aire, estaba en la zona roja, eso significaba que tenia que salir de allí inmediatamente, y aun no había visto señales de nada que se pareciese a un
barco, deje una boya de marcación, para saber desde donde tenia que recomenzar la búsqueda la próxima vez y volví al barco.
Puse a recargar los tanques y mientras esperaba, me senté a tomar una cachaza; estaba agitado por el esfuerzo y ya entraba en mí la idea de que era solo una invención de los pescadores, en esas noches de cachaza e historias.
El mar no había calmado nada, seguía batiendo con fuerza y el viejo casco del barco pedía que saliéramos de esa zona, las maderas crujían a cada embate de las olas, y el cielo se cubría de nubes, todo indicaba que se avecinaba mal tiempo, era el momento oportuno para pegar la vuelta, pero no me quería ir de ahí sin por lo menos haber dado la vuelta al arrecife por debajo del agua, pero si el tiempo seguía así, seria muy difícil hacerlo.
Decidí quedarme y bucear con dos equipos, uno lo llevaría puesto normalmente, y el otro lo llevaría en la mano, así cuando se acabase el aire en uno, usaría el otro, lo que me daría el doble de autonomía; la cosa se complicaba un poco porque debería llevar la linterna y el arpón si es que quería comer algo esta noche. Así fue que cuando estuvieron cargados los tanques comencé a colocarme el equipo para descender nuevamente, sujete firmemente la linterna al arpón , tome el otro equipo y me zambullí nuevamente; fui nadando por la superficie hasta donde estaba la boya de marcación, y ahí comencé a descender, a los pocos metros ya la visibilidad era muy escasa, encendí la linterna, sabia que con eso los peces vendrían a la luz, y seria mas fácil poder atrapar uno, estaba entre los corales cuando apareció un mero de buen tamaño, apreté el gatillo del arpón; ya tenia la cena asegurada.
Seguí rodeando el arrecife e iluminando hacia abajo y a los costados, hasta que en un momento a lo lejos me pareció ver un pez enorme, de casi dos metros de largo, lo primero que pensé fue en un tiburón, maldije todo lo que pude, en las condiciones que me encontraba, con las ambas manos ocupadas, no tendría muchas posibilidades de recargar el arpón rápidamente si erraba el disparo; además por el tamaño iba a ser difícil que muriera de un solo tiro aun pegándoselo bien, cosa que dudaba en mis actuales circunstancias. Volvió a pasar nuevamente, esta vez un poco mas lejos, apenas podía ver un bulto oscuro que se movía, y por la distancia ni siquiera pensé en dispararle, avance un poco más esperando que se fuera, pero no lo hizo. De repente vi que se acercaba a mi por el costado, gire el cuerpo y apreté el gatillo, la lanza de acero del arpón salió en dirección a él y en el momento del impacto se puso de lado y solo pude rozarlo; giro violentamente y se alejo, el corazón se me salía del pecho de la agitación, comencé a recoger la lanza del arpón para prepáralo en caso de que volviese, solo que esta vez iba a esperar que estuviera un poco mas cerca para no errar el tiro, por que si lo erraba se llevaría una parte mía, y esa idea no me gustaba.
Lo vi venir de frente hacia mi, se acercaba muy rápido, pero lo extraño era que no nada en forma ondulante hacia los costados como lo hacen habitualmente, sino que lo hacia en forma ondulante de arriba hacia abajo, iba a ser muy difícil acertarle de esa manera, así que espere a que se acerque un poco mas, lo hacia a gran velocidad, apunte la luz hacia el para no errar esta vez, cuando lo tenia a unos seis metros ya podía distinguirlo bien, no podía creer lo que estaba viendo.
Me paralice por completo, tenia la cabellera negra, y los pechos redondos, bien formados, con unos pezones duros de aureolas rosadas, sus ojos eran de color almendra y grandes, el resto del cuerpo era de un pez, no atine a nada, estaba tan conmocionado por la visión que no pude apretar el gatillo del arpón; de su brazo izquierdo corría un hilo de sangre y en sus ojos había furia, parecían preguntarse ¿porque la había herido?.
Cuando estuvo bien cerca mío, solo atine a mover los brazos en un gesto de incomprensión de lo que estaba pasando. Me mostró su brazo herido, por su piel blanca el hilo rojo de sangre se destacaba, me acerque despacio a ella para tocarla donde estaba herida, pero se alejo rápidamente.
Desde lejos La Sirena, estaba observando lo que yo hacia, así que desate la linterna del arpón y lo solté para que no se asustara, con la linterna busque nuevamente su figura y la encontré sentada sobre unos corales cerebro de enorme tamaño, me fui acercando despacio para que no huyese, cuando estaba cerca de ella empecé a sentir la falta de aire en el tanque, con toda la agitación que había pasado me había olvidado de chequear los relojes, ella noto la desesperación en mi rostro y suavemente me tomo de una mano, mientras con la otra quitaba el respirador de mi boca, mi impulso fue arrebatarle de las manos el regulador, ya que sin el estaba perdido, moriría ahogado irremediablemente; forcejeaba con ella por la válvula, cuando de a poco me fui dando cuenta que no me estaba haciendo falta, podía respirar. Ella debe haber notado mi asombro porque con una sonrisa picara, me tomo de la mano y nadamos juntos rodeando el arrecife; yo no podía salir de mi asombro, el contacto con sus manos era muy suave. Delante nuestro a lo lejos pude distinguir un bulto grande y algunas luces, no podía ver bien de que se trataba, pero cuando estuvimos mas cerca pude ver que era el galeón hundido, estaba intacto, apoyado sobre uno de sus costados, con algunas luces de su interior encendidas, nadamos hasta la cubierta principal, y por la puerta que se encontraba en el frente bajamos al interior.
La sala era pequeña, con muebles de madera, la iluminación provenía de unas lámparas de queroseno que estaban adosadas a la pared; cuando entramos ella hizo señas para que me siente en el sofá que estaba sobre un costado de la sala, me sentía incomodo con mi traje de buceo, así que me saque el chaleco primero y los pantalones después.
Quedamos los dos desnudos uno frente al otro, ella se fue acercando despacio hacia mi, con sus brazos me rodeo el cuello y apoyo sus labios en los míos, eran unos labios cálidos y húmedos, pude sentir el roce de sus pezones duros contra mi pecho, su piel era suave, su cuerpo se estremecía con mis caricias; podía sentir como se estaba excitando, sus manos acariciaban todo mi cuerpo y su boca no dejaba de besarme, lentamente fui reclinando mi cuerpo sobre el sofá dejando que el cuerpo de ella quede sobre el mío. Así en esa posición ella fue descendiendo con sus labios por mi cuerpo, besaba cada parte de mi cuerpo, llego hasta mi pene y comenzó a besarlo suavemente, lo ponía dentro de su boca y con la lengua daba vueltas alrededor de él, sentía que iba a gozar en su boca, cerré los ojos puse mis manos detrás de la nuca y en esa posición relajada, gocé en su boca; ella se trago todo el semen saboreándolo, subió lentamente hacia mi, y se puso debajo mío, comencé a besarle los pechos, daba vueltas alrededor de sus pezones con la lengua, y cada tanto se los mordisqueaba suavemente, cuando hacia esto su cuerpo se contorsionaba todo. Fui penetrándola lentamente, la estrechez de su vagina hacia que fuese difícil la penetración, ella comenzó a moverse en forma ondulante, como si estuviera nadando, yo sentía que iba a gozar nuevamente, y ella estaba por hacerlo también, gozamos los dos juntos en un gozo demorado; pasamos así una buena parte de la noche, hasta que totalmente agotados nos dormimos abrazados uno al otro.
Cuando me desperté por la mañana, desde la ventana que daba a la playa se podía ver como el sol comenzaba a insinuarse sobre el horizonte; puse a calentar el agua para preparar el café. Por la puerta entreabierta del dormitorio pude ver el cuerpo desnudo de ella durmiendo todavía y salí a darme un baño en el mar.
FIN
Alberto OTERO - Registro de la Propiedad Intelectual 00069073
Hecho el Deposito que marca la Ley. ©1998 - 2001 Todos los derechos reservados.
Prohibida su reproducción sin expresa autorización del autor.



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